Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
Jesús enseña que la oración acompañada de fe auténtica lleva a recibir lo que se pide. No es una fórmula mecánica, sino un corazón que confía plenamente en la voluntad divina.
Antes de tu próxima petición, cierra los ojos, respira profundo y declara la oración mientras afirmas que crees. Anota la experiencia y reflexiona sobre cómo la fe moldeó tu petición.