Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.
El texto compara la duda con la inestabilidad del mar agitado, mientras la fe firme aporta dirección y calma. La oración sin vacilación nos ancla en la certeza de Dios.
Cuando enfrentes una decisión importante, recita este versículo antes de orar. Mantén la mirada fija en la palabra y escribe una palabra que represente estabilidad para ti.