El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
El salmista nos muestra que la energía divina no se limita a los fuertes; al contrario, se dirige especialmente a quien está agotado y siente que le falta capacidad. Nota la promesa de multiplicación de fuerzas, una invitación a reconocer la dependencia del Señor cuando nuestras reservas están vacías.
Al terminar tu jornada, dedica cinco minutos a respirar profundamente y repite en voz alta: “El da esfuerzo al cansado”. Anota en tu móvil la frase y recuérdala cuando sientas desgaste, para que la promesa renueve tu ánimo.