Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Esta afirmación concisa resume la dependencia del creyente en la fuente de energía que proviene de Cristo. Observa cómo la confianza no se basa en la propia capacidad, sino en la fortaleza que el Señor otorga, abriendo la puerta a acciones que antes parecían imposibles.
Durante tu próxima actividad desafiante, repite en silencio el versículo antes de comenzar. Anota en tu agenda la tarea y la frase; al completarla, celebra el momento recordando que la fortaleza vino de Cristo.