Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, á la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.
Este llamado concluye invitando a permitir que la paz de Dios gobierne nuestro interior, reconociendo que somos parte de un cuerpo llamado a la unidad. Al vivir en agradecimiento, la paz se extiende a la comunidad, creando un ambiente donde el amor y la gratitud se reflejan en cada relación.
Al final del plan, escribe una carta de gratitud dirigida a Dios y a tu comunidad de fe. Lee la carta en voz alta, comparte un fragmento con un amigo y guarda el resto como recuerdo de estas dos semanas.