1 Juan

Capítulo 3

24 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
  2. 2
    Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él, porque le veremos como él es.
  3. 3
    Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio.
  4. 4
    Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.
  5. 5
    Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
  6. 6
    Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
  7. 7
    Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como él también es justo.
  8. 8
    El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
  9. 9
    Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
  10. 10
    En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios.
  11. 11
    Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros.
  12. 12
    No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
  13. 13
    Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece.
  14. 14
    Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte.
  15. 15
    Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.
  16. 16
    En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
  17. 17
    Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?
  18. 18
    Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
  19. 19
    Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones certificados delante de él.
  20. 20
    Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas.
  21. 21
    Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;
  22. 22
    Y cualquier cosa que pidiéremos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.
  23. 23
    Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos á otros como nos lo ha mandado.
  24. 24
    Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.