1 Pedro

Capítulo 2

25 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,
  2. 2
    Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud:
  3. 3
    Si empero habéis gustado que el Señor es benigno;
  4. 4
    Al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa,
  5. 5
    Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesucristo.
  6. 6
    Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella, no será confundido.
  7. 7
    Ella es pues honor á vosotros que creéis: mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, ésta fué hecha la cabeza del ángulo;
  8. 8
    Y Piedra de tropiezo, y roca de escándalo á aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también ordenados.
  9. 9
    Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable:
  10. 10
    Vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis alcanzado misericordia.
  11. 11
    Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
  12. 12
    Teniendo vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras.
  13. 13
    Sed pues sujetos á toda ordenación humana por respeto á Dios: ya sea al rey, como á superior;
  14. 14
    Ya á los gobernadores, como de él enviados para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien.
  15. 15
    Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres vanos:
  16. 16
    Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.
  17. 17
    Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.
  18. 18
    Siervos, sed sujetos con todo temor á vuestros amos; no solamente á los buenos y humanos, sino también á los rigurosos.
  19. 19
    Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.
  20. 20
    Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios.
  21. 21
    Porque para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas:
  22. 22
    El cual no hizo pecado; ni fué hallado engaño en su boca:
  23. 23
    Quien cuando le maldecían, no retornaba maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente:
  24. 24
    El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.
  25. 25
    Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.