Juan

Capítulo 4

54 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    DE manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan,
  2. 2
    (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
  3. 3
    Dejó á Judea, y fuése otra vez á Galilea.
  4. 4
    Y era menester que pasase por Samaria.
  5. 5
    Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.
  6. 6
    Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.
  7. 7
    Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.
  8. 8
    (Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)
  9. 9
    Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.
  10. 10
    Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.
  11. 11
    La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
  12. 12
    ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?
  13. 13
    Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;
  14. 14
    Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
  15. 15
    La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.
  16. 16
    Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.
  17. 17
    Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;
  18. 18
    Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
  19. 19
    Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.
  20. 20
    Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.
  21. 21
    Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.
  22. 22
    Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.
  23. 23
    Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
  24. 24
    Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
  25. 25
    Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.
  26. 26
    Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.
  27. 27
    Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?
  28. 28
    Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:
  29. 29
    Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?
  30. 30
    Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.
  31. 31
    Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.
  32. 32
    Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
  33. 33
    Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?
  34. 34
    Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
  35. 35
    ¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.
  36. 36
    Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.
  37. 37
    Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.
  38. 38
    Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
  39. 39
    Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.
  40. 40
    Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.
  41. 41
    Y creyeron muchos más por la palabra de él.
  42. 42
    Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
  43. 43
    Y dos días después, salió de allí, y fuése á Galilea.
  44. 44
    Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.
  45. 45
    Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.
  46. 46
    Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
  47. 47
    Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.
  48. 48
    Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.
  49. 49
    El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
  50. 50
    Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.
  51. 51
    Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
  52. 52
    Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.
  53. 53
    El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.
  54. 54
    Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.