Marcos

Capítulo 3

35 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    Y OTRA vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca.
  2. 2
    Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle.
  3. 3
    Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio.
  4. 4
    Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.
  5. 5
    Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana.
  6. 6
    Entonces saliendo los Fariseos, tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.
  7. 7
    Mas Jesús se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud de Galilea, y de Judea,
  8. 8
    Y de Jerusalem, y de Idumea, y de la otra parte del Jordán. Y los de alrededor de Tiro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron á él.
  9. 9
    Y dijo á sus discípulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, por causa del gentío, para que no le oprimiesen.
  10. 10
    Porque había sanado á muchos; de manera que caían sobre él cuantos tenían plagas, por tocarle.
  11. 11
    Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.
  12. 12
    Mas él les reñía mucho que no le manifestasen.
  13. 13
    Y subió al monte, y llamó á sí á los que él quiso; y vinieron á él.
  14. 14
    Y estableció doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar,
  15. 15
    Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:
  16. 16
    A Simón, al cual puso por nombre Pedro;
  17. 17
    Y á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan hermano de Jacobo; y les apellidó Boanerges, que es, Hijos del trueno;
  18. 18
    Y á Andrés, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomás, y á Jacobo hijo de Alfeo, y á Tadeo, y á Simón el Cananita,
  19. 19
    Y á Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron á casa.
  20. 20
    Y agolpóse de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan.
  21. 21
    Y como lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decían: Está fuera de sí.
  22. 22
    Y los escribas que habían venido de Jerusalem, decían que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
  23. 23
    Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?
  24. 24
    Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.
  25. 25
    Y si alguna casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.
  26. 26
    Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; antes tiene fin.
  27. 27
    Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente y entonces saqueará su casa.
  28. 28
    De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren;
  29. 29
    Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio.
  30. 30
    Porque decían: Tiene espíritu inmundo.
  31. 31
    Vienen después sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole.
  32. 32
    Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.
  33. 33
    Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?
  34. 34
    Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y hermanos.
  35. 35
    Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.