No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías nos invita a dejar atrás el temor, recordándonos que Dios está a nuestro lado y nos fortalece. No es una promesa vacía; el texto habla de un apoyo constante, de una ayuda divina que sostiene nuestra voluntad, ofreciendo su diestra de justicia para guiarnos en cada paso.
Puedes escribir este versículo en una tarjeta y colocarla al lado de tu cama, leyendo en voz baja antes de dormir. Cada vez que el miedo aparezca, repite la frase “no temas, yo soy contigo” para anclar la confianza en la presencia de Dios.