(Porque por fe andamos, no por vista;)
La frase nos recuerda que nuestra caminata diaria no depende de lo que vemos, sino de la confianza en la guía divina. La fe nos lleva a avanzar aun cuando el camino parece incierto.
Al salir de casa, toma una breve pausa para agradecer a Dios por la seguridad que brinda, aunque no veas todo el trayecto. Guarda este momento como recordatorio de caminar confiado.