Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
El salmista describe a Jehová como una fortaleza múltiple: roca, castillo, libertador y escudo. Cada metáfora destaca una faceta de protección que invita a depositar plena confianza en su poder salvador.
Al salir de casa, lleva contigo una pequeña piedra lisa como símbolo de la roca. Cada vez que la toques, recuerda el versículo y confía en que el Señor es tu refugio durante el día.