Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
El salmista combina la imagen del escudo con la del corazón que espera, mostrando que la seguridad interna surge de la confianza en Dios. El agradecimiento se expresa cantando, lo que indica que la alabanza brota del alivio recibido.
En tu próxima pausa, canta suavemente una breve melodía mientras repites el versículo. Deja que la música refuerce la sensación de estar protegido y eleve tu ánimo.