Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana.
Isaías pinta la transformación del pecado en blanco puro, comparándolo con la nieve y la lana recién lavada. La imagen nos llama a imaginar cómo Dios puede cubrir nuestras manchas con pureza completa.
Antes de dormir, lee este versículo en voz alta y visualiza la nieve cubriendo tus errores. Guarda esa visión y, al despertar, repite una frase de agradecimiento por la limpieza que Él ofrece.