No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.
Lucas nos recuerda que el juicio y la condena son recipientes que retornan al que los ejerce, mientras que el perdón genera perdón. Observar esta regla nos invita a cultivar la gracia.
Comparte este versículo con un amigo que esté atravesando conflicto y ofrécele una oración conjunta. Ese acto de compartir y perdonar extiende la cadena de perdón.