No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Este pasaje nos recuerda que no estamos solos en los momentos de temor; Dios se presenta como nuestro compañero constante, capaz de fortalecer y sostenernos con su justicia. Al reconocer su presencia, la ansiedad pierde fuerza y se abre espacio para la confianza y esperanza.
Escribe este versículo en una nota y colócalo donde lo veas al iniciar el día; así, cada mañana tendrás un recordatorio tangible de su ayuda y podrás respirar con mayor calma antes de cualquier tarea, recuerda que su diestra te sostiene.