Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
Este versículo indica que el Espíritu que Dios otorga está compuesto de fortaleza, amor y templanza, no de temor; al enfocarnos en esas cualidades, la ansiedad pierde su dominio.
Comienza el día declarando en voz alta: “Hoy confío en el espíritu de fortaleza que Dios me da”. Repite esa afirmación al enfrentar situaciones tensas para anclarte en su poder.