Proverbios

Capítulo 7

27 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    HIJO mío, guarda mis razones, y encierra contigo mis mandamientos.
  2. 2
    Guarda mis mandamientos, y vivirás; y mi ley como las niñas de tus ojos.
  3. 3
    Lígalos á tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón.
  4. 4
    Di á la sabiduría: Tú eres mi hermana; y á la inteligencia llama parienta:
  5. 5
    Para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras.
  6. 6
    Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía,
  7. 7
    Vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, un mancebo falto de entendimiento,
  8. 8
    El cual pasaba por la calle, junto á la esquina de aquella, é iba camino de su casa,
  9. 9
    A la tarde del día, ya que oscurecía, en la oscuridad y tiniebla de la noche.
  10. 10
    Y he aquí, una mujer que le sale al encuentro con atavío de ramera, astuta de corazón,
  11. 11
    Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa;
  12. 12
    Unas veces de fuera, ó bien por las plazas, acechando por todas las esquinas.
  13. 13
    Y traba de él, y bésalo; desvergonzó su rostro, y díjole:
  14. 14
    Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos;
  15. 15
    Por tanto he salido á encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.
  16. 16
    Con paramentos he ataviado mi cama, recamados con cordoncillo de Egipto.
  17. 17
    He sahumado mi cámara con mirra, áloes, y cinamomo.
  18. 18
    Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores.
  19. 19
    Porque el marido no está en casa, hase ido á un largo viaje:
  20. 20
    El saco de dinero llevó en su mano; el día señalado volverá á su casa.
  21. 21
    Rindiólo con la mucha suavidad de sus palabras, obligóle con la blandura de sus labios.
  22. 22
    Vase en pos de ella luego, como va el buey al degolladero, y como el loco á las prisiones para ser castigado;
  23. 23
    Como el ave que se apresura al lazo, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasó su hígado.
  24. 24
    Ahora pues, hijos, oidme, y estad atentos á las razones de mi boca.
  25. 25
    No se aparte á sus caminos tu corazón; no yerres en sus veredas.
  26. 26
    Porque á muchos ha hecho caer heridos; y aun los más fuertes han sido muertos por ella.
  27. 27
    Caminos del sepulcro son su casa, que descienden á las cámaras de la muerte.