Santiago

Capítulo 2

26 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    HERMANOS míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesucristo glorioso en acepción de personas.
  2. 2
    Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro, y de preciosa ropa, y también entra un pobre con vestidura vil,
  3. 3
    Y tuviereis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Siéntate tú aquí en buen lugar: y dijereis al pobre: Estáte tú allí en pie; ó siéntate aquí debajo de mi estrado:
  4. 4
    ¿No juzgáis en vosotros mismos, y venís á ser jueces de pensamientos malos?
  5. 5
    Hermanos míos amados, oid: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido á los que le aman?
  6. 6
    Mas vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran á los juzgados?
  7. 7
    ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fué invocado sobre vosotros?
  8. 8
    Si en verdad cumplís vosotros la ley real, conforme á la Escritura: Amarás á tu prójimo como á ti mismo, bien hacéis:
  9. 9
    Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois reconvenidos de la ley como transgresores.
  10. 10
    Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos.
  11. 11
    Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no hubieres cometido adulterio, pero hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley.
  12. 12
    Así hablad, y así obrad, como los que habéis de ser juzgados por la ley de libertad.
  13. 13
    Porque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio.
  14. 14
    Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
  15. 15
    Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
  16. 16
    Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?
  17. 17
    Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.
  18. 18
    Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
  19. 19
    Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan.
  20. 20
    ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
  21. 21
    ¿No fué justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció á su hijo Isaac sobre el altar?
  22. 22
    ¿No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fué perfecta por las obras?
  23. 23
    Y fué cumplida la Escritura que dice: Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia, y fué llamado amigo de Dios.
  24. 24
    Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
  25. 25
    Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fué justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino?
  26. 26
    Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.