Santiago

Capítulo 3

18 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    HERMANOS míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
  2. 2
    Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.
  3. 3
    He aquí nosotros ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.
  4. 4
    Mirad también las naves: aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde quisiere el que las gobierna.
  5. 5
    Así también, la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende!
  6. 6
    Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno.
  7. 7
    Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres de la mar, se doma y es domada de la naturaleza humana:
  8. 8
    Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.
  9. 9
    Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios.
  10. 10
    De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.
  11. 11
    ¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga?
  12. 12
    Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas, ó la vid higos? Así ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.
  13. 13
    ¿Quién es sabio y avisado entre vosotros? muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría.
  14. 14
    Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
  15. 15
    Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica.
  16. 16
    Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
  17. 17
    Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.
  18. 18
    Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.