Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
El salmista invita a esperar en Jehová con un corazón fortalecido, animándose a sí mismo a perseverar. La espera no es pasiva; requiere esfuerzo y una actitud de aliento interno. Al confiar en el Señor, nuestro corazón encuentra reposo y la esperanza se convierte en una llama que no se apaga.
Cada mañana, dedica cinco minutos a meditar este versículo antes del desayuno. Visualiza tu corazón recibiendo fuerza y repite en tu mente “esfuérzate y alienta”. Lleva una pequeña nota con la frase al bolsillo para recordarte que la esperanza se renueva al confiar en Jehová.