Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Este versículo subraya que la misericordia constante de Jehová nos protege del agotamiento total. Aunque las dificultades intenten quebrantarnos, su compasión permanece firme, impidiendo que seamos consumidos por el sufrimiento. Reconocer esta gracia nos brinda una esperanza segura, sabiendo que la bondad divina nunca se desvanece.
Guarda este pasaje en tu teléfono y, al sentirte abrumado, léelo en voz alta. Respira y agradece la misericordia recibida. Puedes también escribir una breve nota de gratitud y dejarla en tu mesa de trabajo, recordando que la compasión de Dios renueva tu ánimo cada día.