La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
El versículo destaca que la paz que Jesús ofrece es distinta a la que el mundo promete; no depende de circunstancias externas, sino de una confianza interna que mantiene el corazón quieto y sin miedo.
Reserva cinco minutos al inicio de tu jornada para respirar profundamente, cerrar los ojos y repetir lentamente: “Mi paz está conmigo”; permite que esa quietud guíe tus decisiones.