Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación.
San Pablo habla del regalo de la reconciliación que proviene de Cristo y del llamado a participar en ese ministerio. Notar que el perdón es una tarea asignada nos motiva a actuar.
Identifica una relación que necesite reconciliación y da el primer paso: envía un mensaje breve de paz o propone una charla. Ese gesto encarna el ministerio que Dios nos ha confiado.