Job

Capítulo 16

22 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
  2. 2
    Muchas veces he oído cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros.
  3. 3
    ¿Tendrán fin las palabras ventosas? ó ¿qué te animará á responder?
  4. 4
    También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
  5. 5
    Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.
  6. 6
    Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
  7. 7
    Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.
  8. 8
    Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
  9. 9
    Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
  10. 10
    Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.
  11. 11
    Hame entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo estremecer
  12. 12
    Próspero estaba, y desmenuzóme: y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, y púsome por blanco suyo.
  13. 13
    Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.
  14. 14
    Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como un gigante.
  15. 15
    Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.
  16. 16
    Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos:
  17. 17
    A pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido mi oración pura.
  18. 18
    ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, y no haya lugar á mi clamor.
  19. 19
    Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.
  20. 20
    Disputadores son mis amigos: mas á Dios destilarán mis ojos.
  21. 21
    ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo!
  22. 22
    Mas los años contados vendrán, y yo iré el camino por donde no volveré.