Job

Capítulo 5

27 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    AHORA pues da voces, si habrá quien te responda; ¿y á cuál de los santos te volverás?
  2. 2
    Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia.
  3. 3
    Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.
  4. 4
    Sus hijos estarán lejos de la salud, y en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre.
  5. 5
    Su mies comerán los hambrientos, y sacaránla de entre las espinas, y los sedientos beberán su hacienda.
  6. 6
    Porque la iniquidad no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra.
  7. 7
    Empero como las centellas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.
  8. 8
    Ciertamente yo buscaría á Dios, y depositaría en él mis negocios:
  9. 9
    El cual hace cosas grandes é inescrutables, y maravillas que no tienen cuento:
  10. 10
    Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas por los campos:
  11. 11
    Que pone los humildes en altura, y los enlutados son levantados á salud:
  12. 12
    Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada:
  13. 13
    Que prende á los sabios en la astucia de ellos, y el consejo de los perversos es entontecido;
  14. 14
    De día se topan con tinieblas, y en mitad del día andan á tientas como de noche:
  15. 15
    Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta;
  16. 16
    Pues es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerrará su boca.
  17. 17
    He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
  18. 18
    Porque él es el que hace la llaga, y él la vendará: él hiere, y sus manos curan.
  19. 19
    En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.
  20. 20
    En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra de las manos de la espada.
  21. 21
    Del azote de la lengua serás encubierto; ni temerás de la destrucción cuando viniere.
  22. 22
    De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo:
  23. 23
    Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.
  24. 24
    Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.
  25. 25
    Asimismo echarás de ver que tu simiente es mucha, y tu prole como la hierba de la tierra.
  26. 26
    Y vendrás en la vejez á la sepultura, como el montón de trigo que se coge á su tiempo.
  27. 27
    He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: óyelo, y juzga tú para contigo.