Job

Capítulo 3

26 versículos · Reina-Valera 1909 (dominio público)

  1. 1
    DESPUÉS de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.
  2. 2
    Y exclamó Job, y dijo:
  3. 3
    Perezca el día en que yo nací, y la noche que se dijo: Varón es concebido.
  4. 4
    Sea aquel día sombrío, y Dios no cuide de él desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.
  5. 5
    Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; repose sobre él nublado, que lo haga horrible como caliginoso día.
  6. 6
    Ocupe la oscuridad aquella noche; no sea contada entre los días del año, ni venga en el número de los meses.
  7. 7
    ¡Oh si fuere aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!
  8. 8
    Maldíganla los que maldicen al día, los que se aprestan para levantar su llanto.
  9. 9
    Oscurézcanse las estrellas de su alba; espere la luz, y no venga, ni vea los párpados de la mañana:
  10. 10
    Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.
  11. 11
    ¿Por qué no morí yo desde la matriz, o fuí traspasado en saliendo del vientre?
  12. 12
    ¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿y para qué las tetas que mamase?
  13. 13
    Pues que ahora yaciera yo, y reposara; durmiera, y entonces tuviera reposo,
  14. 14
    Con los reyes y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí los desiertos;
  15. 15
    O con los príncipes que poseían el oro, que henchían sus casas de plata.
  16. 16
    O ¿por qué no fuí escondido como aborto, como los pequeñitos que nunca vieron luz?
  17. 17
    Allí los impíos dejan el perturbar, y allí descansan los de cansadas fuerzas.
  18. 18
    Allí asimismo reposan los cautivos; no oyen la voz del exactor.
  19. 19
    Allí están el chico y el grande; y el siervo libre de su señor.
  20. 20
    ¿Por qué se da luz al trabajado, y vida á los de ánimo en amargura,
  21. 21
    Que esperan la muerte, y ella no llega, aunque la buscan más que tesoros;
  22. 22
    Que se alegran sobremanera, y se gozan, cuando hallan el sepulcro?
  23. 23
    ¿Por qué al hombre que no sabe por donde vaya, y al cual Dios ha encerrado?
  24. 24
    Pues antes que mi pan viene mi suspiro; y mis gemidos corren como aguas.
  25. 25
    Porque el temor que me espantaba me ha venido, y hame acontecido lo que temía.
  26. 26
    No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; vínome no obstante turbación.